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Dec 11
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Para los que vengáis nuevos os aconsejo que antes de continuar leyendo le deis un vistazo a la entrada de ayer que cuenta la primera parte de la historia
! Parece que el corte publicitario a dado rienda suelta a vuestra imaginación, lo siento mucho pero en esta edición se acaba el misterio.
A modo de resumen, la primera noche en Kyoto nos vamos a cenar a un restaurante pequeño con planchas en las mesas y mientras comemos entra un grupo de salaryman y así se quedo la cosa, un poquito sosuna la verdad…

Nada mas pasar por la puerta el grupo de salaryman se fijo en nosotros y empezaron a hablar entre ellos mientras nos miraban, la situación hubiese sido un poco violenta de no ser que estaban claramente afectados por el alcohol, vamos que no era el primer bar que pisaban esa noche. Nada mas verlos el dueño se fue hacia ellos y les ofreció las mesas con tatami, daba la impresión de que eran clientes habituales. Todo hubiese quedado en una anécdota hasta que en un momento de los que nos miraban y hablaban uno se arranco y vino hacia nosotros, al principio nos quedamos un poco a cuadros pero después nos contó en su engrish que a su jefe le habíamos caído simpáticos (pues ya me dirás porque si no me entiendes y yo a ti tampoco…) el caso es que nos invitaba a una botella de sake. Poco después la conversación se fue animando y nos pregunto que de donde éramos, al decirles que de España soltaron un sonoro Ole!
y después de decir Barcelona soltaron un Gaudi! I love Gaudi! tras un rato de charlar amistosamente nos tuvimos que marchar no sin antes brindar y hacerles una pequeña reverencia para agradecerles el gesto.

Lo mas curioso de todo es que a la hora de pagar el cocinero nos dijo como pudo que ya estaba pagado, hay fue donde nos quedamos de piedra. Entre sonrisas y cara de agobio el pobre cocinero nos intento explicar que el jefe del grupo de salaryman nos había pagado toda la cuenta!!! Me acerque a la mesa y le dije como pude que no podía aceptarlo, uno de ellos entendía medianamente bien el ingles así que se lo tradujo y el jefe al escucharlo dio un golpe en la mesa sonriendo y dijo algo en japonés que nos tradujeron como “Ya esta pagado, una vez pagado no se puede devolver el dinero” con lo que nos echamos a reír y le pedimos que por lo menos aceptara un ultimo brindis esta vez de nuestro bolsillo y os puedo asegurar que al alcohol no le hizo ascos. Después del brindis le dimos las gracias de nuevo y nos fuimos a dormir…
Creo que fue la primera vez en mi vida que alguien me invitaba a algo sin conocerme de nada y fíjate tú me tuve que ir mas de 9.000km para que me sucediera







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