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Shojo – Los espíritus borrachos del mar

Hoy toca hablar de Yokais, en parte se lo tenéis que agradecer a Robert de Paella de Kimchi cuyas palabras me han llevado a enfocarme sobre esta categoría. Hoy quiero hablaros de un Yokai amistoso con los humanos, se trata del conocido Shojo.

Los Shojo son espíritus del mar, fácilmente identificables gracias a su piel rojiza y a su pelo también pelirrojo, se dice que tienen un aspecto muy similar a los monos (de hecho Shojo también significa orangután en japonés). También son conocidos por sus bastos modales y su gran pasión por el sake, se dice que su color rojizo es debido al exceso de este licor, así como su carácter afable e inofensivo.

Parece ser que estos seres provienen de China donde son llamados Xing-Xing, Anne Berrill que podría ser la versión china de Lafcadio Hearn hace alusión a estos seres en tres de sus libros;

Hay un animal en la montaña que parece un mono con la cola alargada, pero sus orejas son rojas. Se agacha y anda como un mono pero corre como un humano. Si te lo comes seras un buen corredor. “The Classic of the Southern Mountains”

El bosque mide unas 300 leguas cuadradas. Se encuentra al este de la tierra de los Xing-Xing. Los Xing Xing conocen el nombre de los humanos. Parecen cerdos pero tienen rostros humanos. “The Classic of Regions Within the Seas: The South”

Es un animal verde con un rostro humano, su nombre es Xing Xing. “The Classic of Regions Within the Seas”

En Japón adoptan a este ser y le dan un nuevo sentido, los convierten en seres mitológicos divertidos e incluso entrañables. Existen varias fabulas sobre este ser, os contare la más conocida de ellas.

Había una vez en un pueblo cerca del Monte Fuji un anciano que estaba a punto de morir, su hijo apenado le pregunta si puede hacer algo por él, el anciano le responde que le gustaría tomar sake antes de morir, así que el hijo salió corriendo en busca del licor. Por el camino escucho mucho ruido y se asomó a la orilla de un lago donde pudo ver una fiesta de Shojo, el hijo con gran temor se acercó para preguntarles si tenían sake.

El niño explico a lo shojos por qué necesitaba el sake y uno de ellos apiadándose de él le ofreció un vaso de sake. Al beberlo el padre se recuperó completamente, el hijo al ver los poderes curativos del sake decidió volver cinco días más para conseguir la recuperación total de su padre. Un vecino que se enteró de los poderes del sake le robo el último vaso y se lo bebió, al cabo de pocos segundos enfermo y obligo al niño a que lo llevara delante del shojo para que le dieran el sake bueno. El Shojo les explico que solo las personas con el corazón puro pueden tomar ese sake, el niño rogo al shojo que le perdonara la vida a su vecino a lo que el shojo accedió tras ver el rostro de arrepentimiento del vecino.

En el teatro noh existe una máscara llamada shojo que se utiliza para representar a una persona ebria, normalmente se puede ver bailando o balanceándose a los actores que la llevan.

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Ao-andon – El fantasma de la lampara azul

En algunos de los libros que he leído sobre Yokais hacen referencia al auge de este tipo de historias y casi todos coinciden que fue durante el periodo Edo donde se popularizaron este tipo de historias. Durante aquella época era común que varias personas quedaran para contarse historias de miedo, muchas de estas historias estaban basadas en antiguas leyendas o simplemente eran inventadas. Las historias que más miedo generaban iban pasando de boca en boca hasta que alguien las escuchaba y las plasmaba en papel, gracias a estas personas muchas de estas historias han perdurado.

La de hoy es una de esas historias que surgieron en el periodo Edo y que precisamente está relacionada con esta curiosa costumbre de quedar para contar historias.

La historia nos cuenta como un grupo de amigos consiguió reunir a 100 personas en una “Hyaku monogatari”, que significa literalmente “cien historias”. Su propósito era pasar una velada de miedo, para ello pidieron a cada asistente que trajeran una vela dentro de una lámpara de papel azul (Andon) de esta forma crearon un ambiente tétrico.

El funcionamiento del Hyaku monogatari es simple, cada persona cuenta su historia y cuando termina apaga su vela. La leyenda del Ao-andon cuenta que justo después de apagar la última vela apareció una figura humana que brillaba con el color azul de las lámparas de papel y que tenía unos cuernos y unos colmillos enormes, asustados, todos los asistentes huyeron de la sala donde se encontraban. Al poco de huir uno por uno todos los asistentes a la Hyaku monogatari fueron sufriendo en sus carnes sus propias historias de miedo.

El demonio Ao-andon se alimenta de la energía que se genera en los “Hyaku monogatari” a través del suspense y miedo que sufren todos los asistentes.

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Nurarihyon

Últimamente me ha dado por leer mangas relacionados con los Yokais, ahora mismo estoy con uno que se titula “Nurarihyon no mago” y como podréis imaginar va sobre el Yokai Nurarihyon del cual hoy os hablare.

El Nurarihyon es uno de esos yokais que están bien considerados entre los humanos ya que no se dedica a matar o a devorar humanos. La debilidad de este yokai es entrar en las casas mientras todo el mundo duerme para así poder robar té y tabaco. Durante algunas épocas se consideró al propio Nurarihyon como el dueño de la casa.

El aspecto del Nurarihyon es el de un anciano de muy baja estatura y con el cráneo muy prolongado, en casi todas las ilustraciones lo dibujan de esta manera, incluso lo suelen poner en la parte trasera de las casas, fumando y bebiendo del té de los dueños de la casa.

Por su carácter afable y su buena relación con los humanos el Nurarihyon se ha ganado el título de comandante de los Yokai. Una agrupación de Yokais es llamada Hyakki Yakou y en el manga Nurarihyon no Mago el nieto del Nurarihyon tiene su propio Hyakki Yokau formado por Yokais como la Yuki-Onna.

Más adelante ya os hablare del manga que os comento, por el  momento ya conocéis parte del protagonista principal.

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Inugami – El perro Yokai

Quiero hablaros de un Yokai que me llamo especialmente la atención cuando lo descubrí ya que rompía con todos los esquemas que tenía en mi cabeza sobre estos seres. Este espíritu tan especial es el Inugami un Yokai creado a partir de un perro doméstico.

Os comentaba que rompía todos los esquemas porque el Inugami es un Yokai creado artificialmente a partir de una magia llamada Kojyutsu,la cual fue prohibida durante el periodo Heian (794-1185). Las ilustraciones y los libros de la época narran que existen dos formas para crear un Inugami;

Debes enterrar a tu perro únicamente dejando la cabeza fuera, debe ser tu mascota, tiene que existir un vínculo entre amo y perro si no durante el proceso el inugami podría devorar a su invocador. Una vez enterrado el animal debe morir de inanición (de hambre) y durante el proceso tienes que dejarle un plato lleno de comida fuera de su alcance, una vez el animal muera debes cortarle la cabeza para permitir la salida de su espíritu.

La otra versión habla de coger varios perros y encerrarlos a todos en la misma habitación sin agua ni comida, una vez que solo quede uno se le deberá cortar la cabeza.

Con este ritual conseguimos sacar el lado maligno de los perros y convertirlos en Yokais ya sea por la rabia contenida de no poder alcanzar el alimento o por la desesperación y rabia de tener que enfrentarse contra sus congéneres.

El humano que creaba un inugami era llamado Inugami-mochi (poseedor de inugami) y eran etiquetados como brujos. Hubo una época que la creación de inugamis era muy extendida ya que son seres con grandes poderes y están al servicio de los humanos. Entre otros poderes el inugami es capaz de poseer cuerpos humanos. Se dice que en la zona de Shikoku (donde más arraigo la tradición de los inugamis) aun a día de hoy antes de un casamiento las dos familias revisan los árboles genealógicos buscando que no existan antecedentes de brujería.

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Gashadokuro – El esqueleto gigante

Después de unas cuantas semanas sin Yokais y de un par de días de descanso volvemos a la carga con un nuevo asiduo del folklore japonés el Gashadokuro.

La mayoría de Yokais como ya sabéis nacen de almas atormentadas que tras morir su cuerpo físico continúan vagando por el mundo de los vivos, hasta que gracias a algún suceso consiguen volver a disponer de cuerpo físico, normalmente con un aspecto aterrador. En algunos casos los motivos para que el alma este atormentada pueden ser por culpa de un desengaño amoroso muy fuerte, un asesinato, en el caso del Gashadokuro se trata de una muerte por inanición.

Las almas de aquellos que mueren por inanición vagan por la tierra hambrientos y sin la posibilidad de saciar esa hambre. Cuando se registra un gran número de muertos por inanición, como puede ser inmediatamente después de una catástrofe se corre el riesgo de que aparezca un Gashadokuro. El Gashadokuro es un yokai en forma de esqueleto gigante que puede llegar a medir entre 20 y 25 metros y que se forma de diferentes huesos de cuerpos ya descompuestos.

El único pensamiento del Gashadokuro es saciar esa inmensa hambre que le invade, se dice que el único alimento que sacia a este Yokai es la carne humana, suele sorprender a sus víctimas y arrancarles la cabeza de un bocado. Dicen las leyendas que en la mano derecha lleva una campanilla y que inconscientemente la va haciendo sonar, la única forma de huir de un ataque de este Yokai es escuchando la campanilla y esconderte donde no pueda verte.

Este Yokai aparece en infinidad de juegos como Castlevania, Chrono Trigger o Adventure Quest. A parte también se ha podido ver en series tan míticas como Power Rangers o incluso en la película de Hellboy. ¿Os suena este Yokai de algún otro videojuego/película?

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Namazu, el pez que provoca tsunamis

Si algo caracteriza a la raza humana es su necesidad imperiosa de explicar fenómenos que no tienen una explicación a simple vista. En la actualidad esta búsqueda de lo inexplicable la realizamos empleando las diferentes ciencias, como pueden ser las matemáticas, la astronomía o la física, gracias a estas hemos podido llegar a determinar la magnitud del terremoto del pasado día 11 o incluso predecir las zonas alrededor del pacifico que corrían peligro por el tsunami. En el pasado como es evidente los conocimientos de las ciencias eran menores y no estaban al alcance de la mayoría del pueblo por lo que a menudo se recurría a mitificar cualquier suceso. Hoy quiero explicaros el mito japonés existente alrededor de los tsunamis.

El Namazu es un tipo de Yokai, las ilustraciones de la época lo identifican como un siluro gigante que habita en el fondo del océano. El siluro está considerado como el pez gato debido a sus filas de bigotes en la parte frontal de la cabeza que recuerdan a los de los gatos. Según la mitología japonesa este pez es el causante de la mayoría de terremotos y tsunamis ya que al moverse golpea con su enorme cola la superficie terrestre provocando temblores en todo el mundo, no obstante el dios Kashima es el encargado de controlar a la criatura y lo mantiene inmóvil gracias a una enorme roca sagrada llamada Kaname-ishi. De vez en cuando el dios Kashima se despista y la criatura se mueve provocando terremotos y tsunamis a lo largo de Japón.

Las primeras referencias a este Yokai son del 1536 donde el daimyo Toyotomi Hideyoshi solicita al encargado de la administración que se construya un castillo en el distrito de Fushimi a prueba de terremotos, el Daimyo en su comunicado escribió “Durante la construcción del Castillo de Fushimi, asegúrese de aplicar todas las medidas de seguridad del siluro”. Posteriormente se siguió utilizando a los siluros para explicar estos sucesos como por ejemplo en el poema Edo Sangin del famoso poeta Matsuo Basho.

Se puede comprobar la relativa fama que alcanza este mito cuando justo después del gran terremoto que asolo Edo en 1855 se llegan a publicar más de 400 ilustraciones estilo Ukiyo-e llamados Namazu-e. Los cuales se vendieron como pergaminos para proteger a su propietario de desgracias.

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Anuncio de tren en Japón protagonizado por Yokais

Seguro que a estas alturas todos habréis visto en alguna ocasión los carteles que está colgando el gobierno japonés desde hace más de un año en el metro de Tokyo pidiendo a la gente que sea más cívica, de hecho aquí en Genjutsu también hablamos en su momento del tema. Entre otros mensajes se puede ver como piden a las mujeres que no se maquillen en el metro, algo que no acabo de entender, aunque eso si no sé cómo se las apañaran para no acabar pintadas como un payaso con el meneo del metro.

El caso es que parece que ha surgido una nueva versión de estos famosos carteles y que para ellos han utilizado a Yokais como protagonistas, en la siguiente imagen tenemos la versión Yokai del poster de “Maquíllate en casa”.

En este cartel podemos ver a los siguientes Yokais (de izquierda a derecha) y que casualmente ya hemos hablado de todos;

Hitotsune-kozo
Noppera-bo
Kappa
Rokuro-kubi
Karakasa

Yo no tengo nada en contra de que se maquillen las mujeres en el metro y mucho menos los Yokais por lo que no acabo de entender mucho esta nueva versión. Eso sí, esta iniciativa me parece que curiosa es un rato ;)!

Via: AltJapan

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Kijimuna

Okinawa es a Japón lo que Hawai a los EEUU, hasta hace relativamente poco Okinawa era un país insular totalmente independiente hasta que Japón lo conquisto y lo anexiono al resto del territorio. A los nativos se les impuso el aprendizaje del japonés y de su cultura aunque a día de hoy todavía existen muchísimas referencias a su cultura nativa como es el caso de este particular Yokai el Kijimuna.

A diferencia del resto de Yokais no existe ninguna referencia a este Yokai en el bestiario clásico ya que la inclusión de Okinawa es relativamente moderna. Dentro de la prefectura de la isla es uno de los espíritus más conocidos existen multitud de cuentos populares donde se les menciona e incluso uno de sus principales festivales se llama Kijimuna.

Se consideran espíritus de los arboles al igual que los kodama, suelen vivir en arboles cercanos a las playas ya que les encanta jugar en la arena. Su aspecto es similar al de un niño pequeño, con mucho pelo de color rojo por todo el cuerpo, aunque realmente existen dos versiones;

La primera versión es la que está más aceptada por la población de Okinawa y dice que los Kijimuna son seres relativamente bellos y juveniles un estilo Peter Pan pero en pelirrojo, esta versión me recuerda mucho a los trolls por el color de pelo y el tipo de peinado.

La otra versión es del famoso escritor de yokais Shigeru Mizuki quien dice que son redondos, peludos, con una gran boca llena de colmillos y ojos de desquiciado.

Existen multitud de leyendas acerca de los Kijimuna, aunque en la mayoría se habla de ellos como unos seres un poco traviesos pero mayormente pacíficos. Incluso se habla de que en más de un caso han ayudado a humanos gracias a su gran destreza con la pesca, llegando a hacer ricos a algunos humanos. Aunque debido a su carácter travieso alguna vez han tenido problemas con los humanos.

La única cosa que teme este yokai son los pulpos, tienen auténtico pánico a los pulpos, por lo que si algún humano no quería trato con estos yokais no tenía más que cazar un pulpo y mostrárselo.

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Lafcadio Hearn

Es imposible hablar sobre Yokais y sobre el folclore japonés sin mencionar a Lafcadio Hearn, por esta razón quiero dedicar esta entrada a este personaje.

Lafcadio Hearn nació en 1850 en una de las islas Jónicas en Grecia, creció dentro de una familia acomodada, estudio en varios países de Europa como Francia y España. En 1869 se mudó a Nueva York donde trabajo como camarero hasta que consiguió un trabajo como corrector en un periódico local, tras demostrar su valía Lafcadio fue promocionado y consiguió un puesto como cronista, donde consiguió cosechar una gran fama debido a sus artículos sobre los barrios marginales. Más tarde en 1890 harto de la mentalidad americana decidió marcharse a Japón.

En Japón descubrió un mundo fascinante que le maravilló, de hecho este país fue el lugar donde pasaría el resto de su vida. Años después de llegar a Japón se casó con una japonesa y poco después para formalizar su matrimonio decidió hacerse súbdito japonés se convirtió al Budismo y asumió el nombre de Koizumi Yakumo. Durante todos sus años en Japón escribió más de 15 libros sobre la cultura y las costumbres japonesas, su obra está considerada una de las mejores aproximaciones escritas al país del sol naciente.

Entre sus libros sobre Japón destacan varios dedicados al Japón más espectral;

Kwaidan “Cuentos fantásticos del Japón”
En el Japón espectral.
Japanese Fairy Tales

Hace poco conseguí hacerme con Kwaidan y “En el Japón espectral” por lo que en cuanto los lea os prometo review ;)!

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Ningyo – Las sirenas de Japón

Ya hacia bastante tiempo que no os hablaba de ningún Yokai así que para hoy he escogido un ser especial, la versión japonesa de las sirenas, el Ningyo, literalmente “pez humano”.

Estoy convencido que cuando pensáis en sirenas os viene a la mente la imagen de la Sirenita de Disney una preciosa mujer con la parte inferior de pescado (por cierto, ¿Por dónde meara?), pues siento desilusionaros pero el Ningyo guarda más parecido con la famosa sirena de Fiji. Se dice que el Ningyo es un tipo de pez poco común con cara de humano y la parte superior parecida a la de un mono, tiene todo el cuerpo recubierto por unas brillantes escamas de color dorado

Se dice que su carne es uno de los mejores manjares de todo el mundo y que incluso otorgan la inmortalidad a aquel que lo prueba pero dicen que capturar un Ningyo puede traer mala suerte, por lo que los pescadores al capturar uno lo sueltan de inmediato, para evitar que mueran en su barca.

Existe una leyenda muy conocida alrededor de este Yokai;

Hace mucho tiempo en la prefectura de Wakasa un pescador capturo un pez fuera de lo común, su piel era dorada y tenía cara humana. Debido a su cautivador olor decidió ofrecerlo a sus invitados esa misma noche. Uno de los invitados durante la cena entro en la cocina y vio la cabeza del pescado, con lo que aviso al resto de los invitados para que no se lo comieran.

Cuando el pescador sirvió el Ningyo todos los invitados guardaron su pedazo de pescado en el bolsillo para simular que se lo había comido para después lanzarlo al mar de nuevo. Todos menos uno, uno de los invitados que estaba borracho de sake se llevó el pescado a su casa y se lo ofreció a su hija menor, poco después se dio cuenta de su gran error e intento quitárselo pensando que podría ser venenoso, pero ya era demasiado tarde, la niña se había comido el trozo de Ningyo. Durante los siguientes días el padre tuvo a la niña totalmente vigilada después de algunas semanas supuso que aquel trozo de pescado no tenía ningún efecto nocivo y todo volvió a la normalidad.

Años después aquella niña que había probado el pescado se casó y tuvo hijos, pronto se dio cuenta que sus seres queridos envejecían y que ella conservaba el mismo aspecto que cuando tenía 18. Llego el punto en el que tuvo que enterrar a su marido y sus propios hijos. Se dice que la muchacha llego a casarse 6 veces y que vivió 800 años.

Al igual que las sirenas que conocemos, el Ningyo produce un sonido cautivador muy similar al sonido emitido por una flauta.

Me parece increíble que culturas tan diferentes como la japonesa y la “europea” tengan tantísimas similitudes en cuanto a seres mitológicos se refiere. ¿Vosotros cual pensáis que puede ser el motivo?